El misterio del agujero
Miró por el agujero de la pared, esperando ver algo, su mirada viajó y viajó para descubrir que no había nada del otro lado de la pared, o no se veía nada, decepcionado, el hombre se levantó, recogió su sombra y se fue a vagar por la tierra de nadie en la que estaba. Tras cada pisada, mira hacia atrás, mira la pared, se pregunta que habrá del otro lado, esa pared sin gracia, esa pared de ladrillos, esa pared que no toca el cielo, es más, es un poco más alta que uno, esa pared tan ridículamente larga, que no es más larga que tres metros. Mientras camino hacia al vacío, el recuerdo de mi niñez se nubla, junto con sus zapatos.
-Sombra: ¿Estás seguro que no quieres volver a ver por el agujerito para ver que hay más adelante?
-Hombre: No sé…
-Sombra: Y hacia donde vamos
-Hombre: qué se yo
Caminaron durante, horas, días, meses, años, en línea recta, bajo un sol tenue y una luna fuerte, un viento suave y relajante y un suelo blando. Caminaron hasta que se encontraron otra vez con la pared.
-Sombra: Sabía que volverías
-Hombre: Supongo que llegamos acá por que sí
El hombre caminó a la pared, dejó su sombra en el suelo, se acercó al agujero y empezó a mirar por él, su mirada viajó y viajó para descubrir que no se veía. Suspiró, agobiado por la decepción y la curiosidad. Levantó a su sombra, la puso en sus hombros, y caminó hasta el horizonte, la cara larga del cielo.
-Sombra: ¿Y ahora hacia donde vamos?
-Hombre: No sé…