Es 27 de febrero, aniversario del día en que mi padre perdió la razón. Todo comenzó en una amarilla tarde en el campo, aunque en realidad empezó antes, recuerdo que hacia mucho calor y que mi padre estaba con un olor nauseabundo, pues no se había bañado de hacia 3 semanas, ni cambiado de ropa, ni nada de eso, mi madre lo retaba mucho, pero el contestaba que no era necesario bañarse, que los animales no lo hacían y que los humanos son animales, por ende no necesito bañarme. Ese rostro de enfado de mi madre nunca se me va a olvidar.
Avanzada la tarde, cuando el día se puso naranjo, mi padre salio al campo, y no regreso, nos asustamos mucho, fuimos a buscarlo, y solo con la luz de la luna encontramos toda su ropa, el último rastro de civilización que quedaba en su cuerpo. En la mañana del siguiente día fuimos con un gran grupo de personas que mi madre reunió en la misma mañana, y nos introducimos en el espeso monte del sur, avanzamos atravesando todos los árboles de arrayán, luma, coihue y cuanto árbol crezca junto con la quila, hasta que lo hayamos desnudo y comiéndose a un chucao que quien sabe como atrapo.
Cuando mi padre nos vio grito algo inentendible, y trato de arrancar, pero antes que pudiera arrancar y seguir viviendo como un animalito, los hombres del pueblo lo lacearon, y cuando lo fueron a amordazar muchos hombres resultaron con mordiscos que tuvieron que ser tratados por el medico del pueblo, pues se infectaban, ya que mi padre tenia una boca muy toxica. Después de todo este calvario, mi padre término en una jaula con una pequeña abertura por donde mi madre lo alimentaba, y con una puerta a la leñera, para que se pudiera limpiar la jaula, pues mi madre lo quería mucho.
Fue muy hermoso el día en el que mi padre se comporto como un humano para la hora del almuerzo, aunque lo único que le dijo a mi madre fue déjame ir. Habían pasado 2 años desde entonces, y era 29 de febrero. Después me fui a estudiar veterinaria a Puerto Montt, y no supe nada de mi padre por casi un año hasta que fui a ver a mi madre. Fue un viaje muy largo en la barcaza, no alcance a ver la mesa del diablo pues me quede dormido y llegue muy temprano a Chaitén, luego me subí a una camioneta de unos tíos y nos fuimos al campo de mi madre cerca de Futaleufú en un largo y verde camino.
Mi tío evito el tema, incluso cuando le pregunte, cuando llegamos fui corriendo hasta la casa mire a mi madre y me dijo que había muerto, y salí a caminar al campo, nunca había extrañado tanto a mi padre. A medida que me adentraba en el bosque fui dejando detrás de mí un rastro de ropa, para comprenderlo mejor, camine desnudo por el extenso campo en las montañas, hasta que me perdí, y supe que seria mejor ladra y correr, o quizás gritar algo incomprensible como mi padre, pero por mucho que lo haga no podré ser un animal, y pronto tendría que volver a terminar de estudiar.
martes, 12 de octubre de 2010
quiero morir
Yo no quiero morir
Siendo un héroe de leyendas
Yo no quiero morir
Dejando una pisada en la tierra y una herida en el cielo
Yo no quiero morir
Acribillado por un orgasmo
Yo no quiero morir
Sin pena, ni alegría
Yo no quiero morir
Con mucho dinero
Yo no quiero morir
Sin música ni poemas
Yo no quiero morir
A tu lado tomado de la mano
Yo no quiero morir
Sin paciencia
Yo no quiero morir
En batalla con la vida
Yo no quiero morir
Con heredero
Yo no quiero morir
En vida
Yo solo quiero vivir
Siendo un héroe de leyendas
Yo no quiero morir
Dejando una pisada en la tierra y una herida en el cielo
Yo no quiero morir
Acribillado por un orgasmo
Yo no quiero morir
Sin pena, ni alegría
Yo no quiero morir
Con mucho dinero
Yo no quiero morir
Sin música ni poemas
Yo no quiero morir
A tu lado tomado de la mano
Yo no quiero morir
Sin paciencia
Yo no quiero morir
En batalla con la vida
Yo no quiero morir
Con heredero
Yo no quiero morir
En vida
Yo solo quiero vivir
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